Vender relatos eróticos
Cómo vender relatos eróticos y historias personalizadas por encargo en Feticheo: qué puedes ofrecer, cómo fijar tus límites, cómo cobras y qué cuidar antes…
Relatos femdom, de cornudos y de sumisión: tres microrrelatos originales para leer, qué es cada género y cómo pedir un relato o un audio por encargo a creadoras adultas.
Historias de dominación femenina, cornudos consentidos y sumisión contadas con insinuación, no con detalle. Lee tres microrrelatos originales y descubre cómo pedir el tuyo, escrito o narrado, a una creadora adulta.

Los relatos femdom y de dominación son ficción erótica escrita en torno al poder: una mujer que decide, alguien que obedece y una tensión que crece. Dentro del mismo universo están los relatos de cornudos (cuckold o hotwife) y los de sumisión. Puedes leerlos, escucharlos narrados o pedir uno hecho a tu medida a una creadora adulta, que fija su precio y decide qué acepta.
Qué es el femdomEn un relato, el poder se siente en una mirada, una orden o una espera.
Muchas personas descubren sus gustos leyendo. Un relato erótico deja espacio a la imaginación: no muestra, sugiere. En los relatos femdom y en los relatos de dominación, ese espacio se llena de algo muy concreto: quién manda, quién espera y qué pasará si se cumple —o no— una norma.
Por eso estos géneros funcionan tan bien por escrito. La anticipación, el diálogo y el juego psicológico pesan más que cualquier descripción. Y como es ficción, puedes explorar una fantasía sexual sin necesidad de vivirla, a tu ritmo y en privado.
Los relatos cornudos y los relatos eróticos de cornudos añaden otra capa: los celos convertidos en complicidad, la confianza de una pareja que pacta sus propias reglas. Y los relatos de sumisión cuentan el lado de quien cede el control, con todo lo que eso tiene de entrega y de alivio.

Tres escenas breves escritas por el equipo de Feticheo para esta página. Son ficción: personajes adultos, dinámicas pactadas de antemano y todo contado por insinuación. Lo interesante no es lo que pasa, sino lo que se espera.
Lucía dejó la pequeña llave sobre la mesa del desayuno, junto a la taza, como quien deja las llaves del coche.
—¿La ves? —preguntó sin levantar la vista del móvil.
Él asintió. Claro que la veía. Llevaba tres días viéndola en todas partes: colgada de su cuello durante la cena, asomando del bolsillo de su abrigo, girando entre sus dedos mientras hablaba por teléfono con su hermana.
—Hoy has sido puntual, has recogido la cocina sin que te lo pidiera y no has protestado ni una sola vez —enumeró ella, y por fin lo miró—. Eso merece algo.
Él contuvo el aliento. Lucía cogió la llave, la sopesó, sonrió despacio… y volvió a colgársela del cuello.
—Merece que mañana te lo vuelva a preguntar.
Lo habían pactado juntos un domingo por la noche, con una palabra de seguridad que ninguno de los dos había necesitado todavía. Y aun así, cada vez que ella decía «mañana», a él le temblaban las rodillas.
A las nueve y media, Marta se puso los pendientes que él le había regalado por su aniversario.
—¿Estos o los plateados? —le preguntó desde el espejo.
—Esos —dijo Andrés, y le sorprendió lo firme que le salió la voz.
Lo habían hablado durante meses. Las reglas estaban escritas en una nota del móvil que los dos se sabían de memoria: un mensaje al llegar, otro a medianoche y la palabra «limón» si cualquiera de los dos quería parar. Nada de preguntas después, salvo las que ella quisiera responder.
Marta cogió el bolso, se acercó y le colocó bien el cuello de la camisa, como si fuera él quien salía.
—No me esperes despierto —susurró—. Aunque sé que lo harás.
La puerta se cerró. El reloj de la cocina empezó a sonar más fuerte que nunca. Andrés se sentó en el sofá, con el móvil boca arriba sobre la rodilla, y descubrió que la espera era justo la parte que más veces había imaginado.
El teléfono vibró a las seis en punto. Ni un minuto antes.
—¿Estás donde te dije? —La voz de la señora Vega sonaba tranquila, casi aburrida.
—Sí, señora. En la silla, junto a la ventana.
—Bien. Hoy no vas a hacer nada. Y lo vas a hacer muy bien. Vas a dejar el móvil en la mesa, en altavoz. Vas a apoyar las manos en las rodillas. Y vas a escucharme leer la lista de la compra.
—¿La lista de la…?
—Sin interrumpir.
Durante doce minutos, ella leyó despacio: tomates, café, papel de horno, pilas. Él no movió las manos ni una vez. Al final, la señora Vega dejó escapar una risa suave.
—¿Lo ves? Obedecer no siempre es lo que imaginas. A veces es esto: que yo decida hasta cómo pasas el tiempo. El jueves, a la misma hora.
Antes de colgar, repitió la palabra de seguridad que habían elegido juntos, como cada vez. Solo para que él supiera que ella seguía ahí.
Si te quedas con ganas de más, en la categoría de relatos eróticos las creadoras publican historias escritas, y en audios eróticos puedes encontrar versiones narradas. Y si lo tuyo es escribir, también puedes vender tus relatos eróticos.
El femdom (dominación femenina) pone a una mujer al mando: una domina o dominatrix que da órdenes, pone tareas o decide cuándo algo se termina. En los relatos suele haber mucho diálogo, normas y una autoridad tranquila. Si quieres entender el contexto real, tienes nuestra guía de femdom en España.
Los relatos de cornudos giran en torno al cuckold, la hotwife y sus variantes. Lo que los hace atractivos no es la infidelidad, sino lo contrario: el acuerdo, la confianza y la tensión de que todo esté pactado. Lo explicamos con calma en cuckold, cuckquean y hotwife.
Los relatos de sumisión se cuentan desde dentro: la espera, la obediencia, la entrega. Muchas historias mezclan los tres géneros, y casi todas comparten una idea: el poder solo excita cuando ambas partes lo han elegido.
Puedes empezar por una historia ya escrita o encargar una a tu medida. Ninguna opción es mejor que la otra.
| Tu punto de partida | Relato ya escrito | Relato o audio por encargo |
|---|---|---|
| Encaja cuando… | Quieres descubrir géneros y estilos sin compromiso | Tienes una escena concreta en la cabeza y quieres verla contada |
| Qué recibes… | Una historia publicada por una creadora, en texto o narrada | Un texto o un audio escrito según tu idea, tono y nombres |
| Quién decide… | Tú eliges qué leer entre lo que hay publicado | La creadora: fija su precio, sus plazos y qué acepta |
Un relato personalizado es una historia escrita a partir de tu idea: un escenario, un tipo de dominación, un tono más tierno o más estricto, incluso un nombre. Es una de las formas más íntimas —y más discretas— de vivir una fantasía.
Lo habitual es describir la escena en pocas líneas: quién manda, qué ambiente quieres, qué te gustaría que pasara y qué no. Puedes pedir un relato femdom, un relato de cornudo consentido, una historia de sumisión o una mezcla. Algunas creadoras también ofrecen el relato narrado con su voz, como un audio erótico, y otras prefieren solo escribir.
Explora perfiles, fíjate en lo que cada creadora ofrece y en lo que deja claro que no hace, y envíale tu idea con respeto a través de la plataforma. Cada creadora fija su precio y decide qué acepta; si te dice que no, esa es la respuesta. Tienes más detalles en peticiones personalizadas.
En Feticheo solo hay ficción entre personas adultas. No se aceptan historias con menores ni con apariencia o contexto infantil, con personas reales identificables (tu ex, una compañera de trabajo, alguien famoso), con animales ni que presenten la falta de consentimiento como algo real o deseable. La dominación de un relato funciona precisamente porque está pactada.
Si te gusta escribir historias de dominación, puedes publicar tus textos o aceptar encargos con tu propio perfil. Te lo contamos paso a paso en vender relatos eróticos.
Dos caminos: el de quien quiere leer y el de quien escribe.
Explora creadoras y lee qué ofrecen y qué no hacen.
Describe escena, tono y límites. Ella decide si acepta y fija su precio.
Todo dentro de Feticheo; así cuentas con soporte humano si algo falla.
El registro puede empezar gratis y hay una verificación manual inicial.
Decide qué géneros escribes, si narras en audio y qué no aceptas.
El primer retiro requiere al menos 100 € y se revisa manualmente.
Los mejores relatos de dominación dejan claro que todo es un juego elegido.
Personajes, autoras y lectores mayores de 18 años. Sin excepciones ni ambigüedades.
La dominación excita porque ambas partes la han elegido y pueden pararla cuando quieran.
No se escriben historias sobre personas identificables ni se comparten datos ajenos.
La creadora decide qué escribe. Insistir o pedir fuera de la plataforma no es buena idea.
Si quieres llevar algo de lo que lees a tu vida real —una dinámica femdom o un acuerdo de cornudo consentido—, hablad mucho antes, acordad límites y una palabra de seguridad, y cuidaos después. Y si una fantasía te genera angustia, hablarlo con una persona profesional de la sexología puede ayudarte.

Un lugar para leer, escuchar y pedir historias a creadoras adultas.
En Feticheo puedes conectar con creadoras que escriben relatos, graban audios o aceptan contenido personalizado. Cada creadora fija su precio y decide qué acepta, y tú eliges con quién te sientes cómodo.
Lo que más se pregunta sobre relatos de dominación, cornudos y relatos por encargo.
Es una historia erótica de ficción en la que una mujer tiene el control de la escena: da órdenes, pone normas o decide el ritmo. Suele centrarse en el diálogo, la tensión y el juego psicológico más que en descripciones explícitas, y siempre entre personajes adultos que han elegido esa dinámica.
Son relatos eróticos sobre parejas que pactan que ella tenga encuentros con otras personas mientras él lo vive con complicidad, celos consentidos o placer. Se relacionan con el cuckold y la hotwife. Lo que los distingue de una historia de infidelidad es que todo está hablado y acordado.
Muchas veces es la misma escena contada desde otro lado. Un relato de dominación suele seguir a quien manda; uno de sumisión, a quien obedece y disfruta cediendo el control. El femdom es la variante en la que la persona dominante es una mujer.
En esta página tienes tres microrrelatos originales. En Feticheo, además, las creadoras pueden publicar relatos escritos y audios narrados en sus perfiles y en las categorías de relatos y audios eróticos. Si no encuentras lo que buscas, puedes pedir uno por encargo.
Sí, si la creadora ofrece relatos por encargo. Le cuentas tu idea con respeto —escenario, tono, nombres y límites— a través de la plataforma, y ella decide si la acepta, en qué plazo y a qué precio. No todas las peticiones se aceptan.
Algunas creadoras narran sus relatos o graban audios personalizados con su voz, con un tono más tierno o más estricto según lo que acordéis. Revisa en cada perfil si lo ofrece y qué incluye antes de pedirlo.
Nada que implique a menores o un contexto infantil, a personas reales identificables, a animales ni la falta de consentimiento presentada como real. Además, cada creadora tiene sus propios límites y puede rechazar cualquier petición que no le encaje.
Sí. Puedes crear un perfil de creadora, pasar la verificación manual inicial y publicar relatos o aceptar encargos. Tú fijas tus precios y tus límites. El registro puede empezar gratis y el primer retiro requiere al menos 100 €, revisado manualmente.
Descubre creadoras adultas que escriben y narran relatos femdom, de cornudos o de sumisión, y cuéntales tu idea dentro de la plataforma.
